Ya estoy de vuelta de la comunión de mi prima Patricia, dispuesto a contarlo todo, jajajaj. Fue un viaje bastante largo y cansado. Salimos de Barcelona sobre las 17:30, mis padres salían de la visita con la oncóloga que lleva a mi madre, la visita se retrasó dos horas y tuvimos que ir con un poco de prisa.
La Diagonal estaba colapsadísima, contando que el lunes aquí es fiesta, pues, había unas retenciones de miedo, pero bueno, el caso es que sobre las 22 de la noche llegamos al sitio, a 420 kilómetros de Barcelona, que digo yo, que ya la podían haber celebrado un poco más cerca, pero la familia de la madre es de un pueblo cercano, y mi familia tiene una casa cerca también así que no hubo problemas de alejamiento.
Mientras cenábamos, se acercó una camarera a saludarme, y me pregunta que qué tal con las chicas, jajaja, las chicas?, en aquel momento, estaba mi familia delante, cenando y no era plan de sacarle del error, así que le dije que todo perfecto, en eso que la mujer no se quedó contenta con la respuesta y le dice a mi tio Luís, que me estaba preguntando por las chicas, jajajaj, mi tío puso los ojos como platos, claro, jajajaj, porque sabe que las chicas y yo somos incompatibles, y yo diciendole a ella, todo bien, todo bien, jajaja. Fue una situación muy graciosa que hoy comentaba con mis padres.
Esa noche me sentí como la princesa del guisante, porque dormí en la mejor cama, jajajaj, era muy alta, y parecía que dormía encima de 20 colchones, pero claro, tenía que ir con cuidado de no dar demasiadas vueltas en la cama porque me podría caer. La habitación era enorme, ya ni me acordaba de cómo eran, tantos años que no iba a esa parte de la casa, normalmente cuando voy duermo en otro sitio, más pequeño.
La comunión salíó perfecta, éramos poquitos, los niños disfrutaron, los mayores también, comimos una barbaridad, suerte que me desabroché el pantalón porque si no creo que habría explotado, a parte que no me cabía, pero eso es un secreto entre vosotros y yo, jajaja, negaré haberlo dicho.
La comida muy graciosa, éramos unas 20 personas, reuniendo a las dos partes de la familia, en frente mío tenía a la abuela materna de Patricia y al lado las hermanas de la abuela, que parecían las Supremas de Móstoles, iban casi iguales, el mismo color de pelo, se parecen mucho. La abuela se acordaba de su marido, y para superar esa ansiedad, cada vez que se acordaba bebía un poco de vino, y comía. Hoy me lo contaba entre risas, que no está acostumbrada a beber, y para evitar pensar, cada vez que se acordaba de su marido, bebía un trago y comía. Jajajaj.
Luego los niños se fueron al jardín de casa que les habían puesto unos hinchables, y allí estuvieron jugando y saltando, mientras yo, me entretenía hablando con gente que conozco del pueblo y que hacía un año que no los veía.
Y poca cosa más, fin de semana en familia, tranquilo, y con otra experiencia a mis espaldas. Hoy he recibido un mensaje de un chico, he estado mirando el perfil, y no me acaba de llamar la atención, no sé si es que yo soy muy exigente y no me va cualquiera, no sé, el caso es que no me acaba de convencer.
Besazos de comunión!!

Bonito post, realismo mágico...
Me recuerda muchas cosas.
También yo tenía un pantalón que me gustaba, pero no me abrochaba...
Besazos!!!