Curioso eso de regresar al pasado por unos momentos para ver cómo se siente uno, en qué han cambiado las cosas, más que nada, las sensaciones que tiene uno mismo. El cuerpo me pedía cotillear un poco, si es que no lo puedo evitar, cotilla por naturaleza, jajaja, pero más que eso el cuerpo me pedía que fisgoneara un poco a ver cómo me sentía.
Resultado: Indiferencia total y absoluta, nada, ni frío ni calor, lo cual es bueno, porque ya hace tiempo que llegué a la indiferencia, pero mira, ha estado bien, he estado un momentito y he regresado al presente, que me gusta más, jajaja.
Somos hijos del pasado y es algo que está ahí, somos producto de nuestras vivencias e imagino que es algo que siempre estará ahí. De todas formas, ahora vivo mucho mejor, más tranquilo, hoy he ido de compras, jajaj, si hubiera sido por mi, me hubiera llevado la tienda entera, jajaj, pero no podía ser, ya he renovado una parte del vestuario y aún he visto prendas de ropa que me gustaban pero ya no me podía llevar nada. Qué buena terapia es el shopping, jajajaj.
Besazos!!!

joo...si influye el pasado...pero para eso tenemos el presente, para quedarnos con lo bueno del pasado e intentar olvidar y corregir lo malo...;)
Cierto, cierto, a veces en momentos bajos necesito volver al pasado un momento para ver si he superado la prueba, si ya no duelen las heridas, todo y el daño que me puedan haber hecho siempre me queda un resquicio de bondad con esas personas.
Me gusta más el presente, jajaja.
Besazos!!